¡Las curaciones milagrosas de nuestro hijo Jonathan!

Christof, Monika y Jonathan - Perth, Escocia

Photo of Christof, Monika y Jonathan

Hola, somos Christof & Monika y nos gustaría contaros algo sobre nuestro hijo Jonathan y sobre todas las cosas que hemos experimentado con él a través de la gracia de Dios.

Ya durante el embarazo, según habían dicho los médicos después de realizar pruebas especializadas, nuestro bebé tendría una enfermedad llamada "ventrículo izquierdo hipoplástico". El médico nos dijo que era una de las peores enfermedades del corazón que existe, y que en el pasado los niños diagnosticados con este síndrome generalmente morían poco después de nacer porque esta enfermedad impide la circulación correcta de la sangre. Cuando los cirujanos empezaban a operar esta  lesión invariablemente no tenía éxito, el niño moriría. Después cambiaron el método de la operación para hacerla en dos pasos. Los resultados mejoraron solo un poco y la profesión médica consideraba abandonar la cirugía completamente. Al final dividieron la operación en tres procedimientos separados que tenía un resultado mejor para el niño.

Según el médico, nos quedaban por lo tanto tres posibilidades: terminar el embarazo, dejar que el niño muriera después del nacimiento, apostar por las operaciones, lo que significaba que el niño sufriría por lo menos tres operaciones durante los años siguientes. Todas estas operaciones, especialmente la primera, son muy peligrosas, y podría morir. Las operaciones no curan, pero le permiten vivir unos cuantos años más. Sería siempre una enfermedad crónica, pero viviría.

Esto eran noticias devastadoras. Entregamos a Dios nuestros pensamientos y temores y comunicamos las novedades a nuestra iglesia. Todo el mundo entonces comenzó a orar en nombre de Jesús por un milagro creativo.

Un amigo me recomendó a mí (Cristof) que leyera el libro “Hay un milagro en tu boca”, que habla de la curación de un niño muy enfermo; lo hice y me motivó mucho. Leí que necesitaba encontrar las promesas de Dios referidas a mi situación, confesarlas y Dios cumplirá Su palabra. Empecé a reunir todas las promesas de la Biblia, algunas  me las enviaron en las cartas que había recibido, así como las que Dios me había mostrado en varias ocasiones. Las escrituras – algunas muy parecidas - me hicieron pensar en un círculo. Una escritura lleva a otra y están perfectamente equilibradas. Durante el embarazo había momentos cuando me ponía a llorar. Durante una de estas ocasiones pensé en la escritura  de  ISAÍAS 26:4: “Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.” Esto me dio mucha paz y enseguida dejé de llorar. Dios hizo Su Palabra en  ISAÍAS 26:3 realidad: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en tí persevera; porque en  tí ha confiado.”

El nacimiento y todas las circunstancias estaban muy bendecidas por Dios. Después del nacimiento, los médicos dijeron que Jonathan tenía muy buena salud considerando su lesión del corazón. Ahí empezó  nuestra vida en el hospital, es como estar en otro mundo. Una época de altibajos, constantemente estás recibiendo buenas noticias, malas noticias o ninguna noticia. Se sometió a su primera operación en el séptimo día de su vida. En este tiempo solo la mitad de los niños con esta lesión sobrevivían hasta la operación y después de esta operación, el 50% de los bebés, por lo general,  morían debido a que es muy difícil para su cuerpo. Toda nuestra iglesia oró por él esta vez e igualmente para las otras operaciones  y cada vez que surgían dificultades. El Señor le protegió y los cirujanos hicieron un  trabajo brillante. Hubo algunas complicaciones, pero en su mayoría leves. Cuando aparecían entrábamos en oración y el Señor respondía, demostrándonos su reinado en todas las cosas. Por ejemplo cuando tuvo un neumotorax, los médicos estaban estupefactos viendo que Jonathan estaba todavía en buena forma. Aumentaron solamente la respiración artificial. En apenas 24 horas (siempre en constante oración), el neumotorax había desaparecido completamente. El médico nos explicó que otros niños con la misma complicación se habrían encontrado en estado crítico enseguida. Una semana después de la operación, otro niño con el mismo síndrome, murió poco después de haber experimentado exactamente la misma operación. Fue un momento triste, que nos dio que pensar. Una vez más, me di cuenta de que toda vida viene de Dios y nos es dada por Su gracia.

Cuando Jonathan tenía tres semanas pudimos dejar el hospital. Entonces la evolución era buena. Los médicos estaban sorprendidos de verle con tan buena salud física y mental, incluso en el momento cuando se encontraba bajo cuidados intensivos. No es lo normal en los niños con enfermedades tan graves de corazón.

Los meses siguientes eran un tiempo de darle de mamar cada dos horas, día y noche. Era una época muy estresante pero vimos como Jonathan crecía. Todas las semanas íbamos al cardiólogo para una revisión, cada vez orando que los resultados fuesen buenos. Durante la prueba del oxígeno estábamos esperando para ver como el nivel subía hasta 70% o más – que normalmente requería algo de paciencia. 

Jonathan tuvo que sufrir su segunda operación alrededor de la edad de cuatro meses. La operación salió bien, él se recuperó y apenas necesitó en algún momento oxígeno. Pero en los días siguientes de repente necesitó soporte de oxígeno todo el tiempo a causa de un nivel bajo de oxígeno en la sangre. Los médicos no sabían porque, pero nos dijeron que si este estado se alargaba, y nuestro hijo estaba bien aparte de esto, saldríamos del hospital con una botella de oxígeno, gafas de oxígeno (nasales), y un pequeño aparato que permitiera verificar regularmente la tasa de oxígeno en sangre. En principio esto fue un shock  para mí. Me puse a buscar en las escrituras que había reunido para que Dios me diera la fe. Todos oramos para que Dios se manifestara. Cada vez que alguien me preguntaba cómo estaba Jonathan, le decía con fe en la Palabra de Dios que volveríamos a casa sin oxígeno. Un examen demostró que el corazón de Jonathan funcionaba bien sin ningún problema a pesar del nivel bajo de oxígeno. Al día siguiente, el contenido de oxígeno de la sangre aumentó a 88%, y se estabilizó en ese nivel. Algunos días más tarde salimos del hospital; el nivel de oxígeno se mantuvo al mismo nivel aunque había estado muy bajo antes de la operación. Los médicos me habían dicho que era muy poco probable que la tasa alcanzara el nivel que queríamos (85-90%). Estuvimos muy contentos de volver a casa sin el soporte de oxígeno. Durante el año siguiente a  la  operación, la tasa de oxígeno era de 90%.

A los tres años Jonathan pasó su tercera cirugía, que se desarrolló bien también, aunque no fue fácil.  Después tuvo una parálisis diafragmática. Casi tuvo una neumonía y varios derrames sanguíneos. Después de orar, ya no necesitaba los analgésicos habituales que habían sido hasta ese momento indispensables.

Seis semanas después pudimos salir del hospital y se recuperó. En varias ocasiones vimos que Dios  respondía a nuestras oraciones por Jonathan, y ocurrir milagros. Su palabra siempre estaba allí para darnos fuerza y fe.

Los años han pasado y nuestro Jonathan ahora es un adolescente. Dios le ha ayudado en tiempos peligrosos, por ejemplo cuando tenía una enteropatía perdedora de proteínas; una infección de la vejiga biliar que interfería con su tratamiento con warfarina con la consecuencia que su sangre ya no coagulaba; un accidente de bici y varias infecciones. Dios le ayudaba en todo. Las pruebas y exámenes recientes muestran que Jonathan está en muy buena salud y estamos muy felices tenerlo – un testimonio vivo para mostrar los milagros de Dios.

Dios cuida bien el bienestar de Jonathan físicamente y tras el paso del tiempo  me doy cuenta más y más que la responsabilidad de los padres es cuidar al alma del niño. Esta tarea nos ha dado Dios. Una persona sabia dijo una vez,”La responsabilidad más grande del hombre en su vida es asegurar que su alma preciosa sea feliz y salva en la eternidad; nada más, nada más es tan importante como esto.”

Hace poco Jonathan recibió el Espíritu Santo con la señal de hablar en otras lenguas y fue bautizado después por inmersión. ¡Está conociendo a Dios más y más!

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