Sanada de sordera, fibromialgia y otras enfermedades
Hola, mi nombre es Lars y me gustaría contaros cómo mi amiga Rebecca llegó a conocer a Dios y cómo le sanó milagrosamente de una larga lista de enfermedades, como sordera, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, síndrome del colon irritable, tinnitus, y rinitis.
Rebecca fue a un colegio junto con Claudia y Billy, que habían sido cristianos por mucho tiempo en nuestra iglesia. Poco después de llegar a conocerlos los padres de Rebeca le dijo que no se debe involucrarse con ellos, porque creían que eran parte de una secta. A pesar de toda la amistad entre ellos fue creciendo. Durante los años perdió el contacto porque Rebecca se había trasladado a Dunfermline a estudiar cuando tenía 19 años.
En ese momento ella era sorda del oído en el lado derecho: Ella sufría de pérdida auditiva congénita (neurosensorial). Los médicos lo habían descubierto cuando ella tenía 4 años, y cuando llegó a su adolescencia tenía que llevar un aparato para poder oír. Ella fue diagnosticada con fibromialgia cuando tenía 14 años, aunque ella ya había sufrido de muchas otras dolencias de salud tiempo atrás. Algunas de estas incluyen: el síndrome de fatiga crónica, DTM (el dolor de la articulación temporomandibular), epicondilitis (codo de tenista), el síndrome patelofemoral (rodilla de mucama), el síndrome del intestina irritable y la rinitis.
Hasta Rebecca tuvo 19 años, ella se arregló para vivir con su salud tal y como estaba. Siempre fue una lucha, pero de alguna manera todavía ella se las apañaba para ir al colegio, a trabajar y tener una vida social. Por aquel entonces, no mucho después de moverse a Dunfermline, se verdaderamente enfermó. El dolor llegó a ser tan severo y el cansancio tan tremendo que difícilmente podía salir de la cama. Pronto se hizo imposible a ella a vivir una vida normal. El dolor y el cansancio llegaron a debilitarla tanto que sus estudios se resintieron y luchaba para poderse enfrentar con su trabajo de media jornada. Como colofón a todo esto ella había desarrollado neuralgia del glosofaríngeo, que es cuando una arteria y un nervio están uno sobre otro en la parte posterior del cerebro; esto causaba tal dolor, que era como si de vez en cuando daban puñaladas en la cabeza a través de su oído izquierdo. Ocasionalmente ella pasaba días buenos en los que podía dar un pequeño paseo, pero la mayoría del tiempo estaba confinada a una cama.
Si habéis sufrido alguna vez de alguna de estas enfermedades o similares entenderéis el dolor y la incomodidad extrema a la que ella tuvo. Para poder vivir con el dolor ella iba al hospital donde se recibía inyecciones de esteroides y también lo tomaba muchos tipos diferentes de analgésicos y sedantes bastante fuertes como Tramadol (básicamente morfina) y Diazepam. Adicionalmente, ella tomaba potentes fármacos anti-inflamatorios como Arthrotec, que la producía úlceras estomacales. En cuanto a la neuralgia del glosofaríngeo, los médicos quisieron operarla: abriendo su cráneo y poniéndola una minúscula pieza amortiguadora entre la arteria y el nervio en el cerebro a fin de evitar el contacto entre ellos. De esta manera se eliminaría el dolor de una vez por todas, aunque había solo un 80% de posibilidad de que la operación fuese un éxito.
En este punto ella ya había perdido toda ambición, se sentía atrapada y se fuese excluyendo de este mundo: Ya ella no tenía vida social, había tenido que dejar sus estudios, y su trabajo media jornada también. Los médicos decían que nunca mejoraría y tuvo que ver a un psicólogo por la depresión y desesperación en la que ella se veía sumida. Sus pensamientos cada día consistían de“¿Cómo puede ser esto?” “¿Qué he hecho para merecerlo?” y “¿Merece la pena seguir?”
Cuando ella había tocado fondo, no hacía más que pensar en el suicidio. Ella tenía que volver a casa de sus padres, como ya no podía vivir más sola. Entonces eso fue cuando ella comenzó a llorar a Dios y quería ponerse en contacto con su amiga Claudia de nuevo. Un par de semanas después de volver a casa de sus padres ella se topó con Claudia, quien luego se invitó a venir a la reunión de la iglesia. Allí conocí a Rebecca. Rebecca nos contó como en casa se sentía con nosotros y con motivo de su enfermedad no pudiera venir de nuevo antes de unas semanas. Durante esta reunión hablamos sobre el poder de Dios y que Dios quiere que la gente esté sana y espera sus seguidores a orar por los enfermos. Leímos unas escrituras como Marcos 16:15-20, Isaías 53:5, Mateo 4:23, 13:08 y Hebreos y las explicamos a ella.
Mucha gente recibió oración en este encuentro y Rebecca pidió oración por su neuralgia del glosofaríngeo que sufría. Pusimos las manos sobre ella y oramos en el nombre de Jesús (Marcos 16:18). Después, ella todavía sentía el dolor como si alguien había apuñalado a ella a través del oído. Pero nada más salir ella después de la reunión, el dolor desapareció; por la primera vez en 3 años y medio. Hasta este día el dolor nunca más ha vuelto. Ella realizó que Dios verdaderamente es real y ella volvió la semana siguiente, a pesar que sus padres la dijeron si iba a ese encuentro entonces ya no era bienvenida en su casa más. Por casualidad teníamos este viernes una noche de oración y enseñaron a Rebecca versos en la biblia como ser salvado. Vimos escrituras con respecto al bautismo por inmersión y Rebecca entonces pidió ser bautizada, lo que hicimos de inmediato en la bañera de arriba. Después miramos algunas escrituras acerca de cómo recibir al Espíritu Santo (HECHOS 2:4, LUCAS 11:13), y pusimos las manos sobre ella y le preguntamos a Dios que le llene ella con el Espíritu Santo. Como resultado ella se comenzó a hablar en nuevas lenguas y nació de nuevo.
Después pusimos las manos sobre ella de nuevo y pudimos a Dios que lo sanase a ella completamente, de toda la lista de enfermedades y dolencias de las que sufría incluyendo la sordera en su oído derecho. Dios la sanó inmediatamente de todo. Enseguida alguien la habló por su lado derecho y ella saltó porque el volumen era tan alto. ¡Todo su mundo por el lado derecho había cobrado vida! Ya ella no estaba más sorda, y ya no necesitaba el aparato para oír. La fibromialgia ya no estaba, y todo el dolor que ella había estado sufriendo tantos años ya había desaparecido. Ella se sentaba que solo quería correr de ser tan llena de energía. Encima de toda, esa noche por primera vez en mucho tiempo ella pudo dormir.
Con el amor de Jesucristo,
Lars

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